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ARTÍCULOS
01
11
2018

Las causas de la desmotivación y como disfrutar más en el ciclismo

Estamos en noviembre, un mes muy jodido para la motivación, seguramente el que más para un ciclista. Los objetivos reales quedan aún muy lejanos, entrenas menos con la bici, llueve y hace frío y, para más inri, nos cambian la hora y a las 6 es de noche. Si tu estado de ánimo no disminuye en noviembre… no eres ciclista 😉

Es momento de hacer balance de la temporada pasada y ver qué se puede mejorar para la siguiente.

Y para hacerlo bien, es necesario que uno sea completamente sincero consigo mismo. Para ello, déjame preguntarte algo y trata de responderte de forma sincera, —no tienes que darle cuentas de esto a nadie más que a ti—:

  • ¿Estás o has estado desmotivado?
  • ¿Te frustras porque los resultados no llegan?
  • ¿En algún momento has dejado de disfrutar de competir o montar en bici?
  • ¿Entrenas por placer o por obligación?

Seguramente no sepas qué contestar exactamente, porque la motivación no es un interruptor de dos posiciones —encendido o apagado—. La motivación es un grado que oscila entre la motivación máxima (10/10) y la frustración (0/10).

Seamos sinceros: todos hemos pasado por estos procesos de desmotivación y/o frustración, y el que diga que no se engaña a sí mismo.

En este artículo, voy a enseñarte cuáles son las ideas y causas que nos provocan más frustración a la hora de competir y qué soluciones hay para aumentar la motivación.

Te aviso primero. Este no es un artículo tan científico como el resto de los que suelo elaborar. Este artículo está basado principalmente en mis experiencias profesionales y laborales, junto a los poquísimos estudios científicos que arrojan luz en este asunto, y a lo que he podido aprender de intervenir con un amplio grupo de deportistas de todas las edades con estos mismos problemas.

Problemas y causas del desánimo

Lo primero que debemos entender es que la motivación es multifactorial. Los éxitos o fracasos en cualquier área personal afectan a todas las demás.

Por ejemplo: cuando consigues logros personales o laborales como estar con la pareja que quieres o aprobar todas las asignaturas de tu carrera, tu motivación en el entrenamiento y tu rendimiento también aumentan.

Por desgracia, también funciona al revés: los problemas laborales afectan a tu motivación en el entrenamiento, al rendimiento e incluso a tus relaciones personales.

Estos son los principales problemas que veo en los deportistas, que suelen estar relacionados entre sí y que les impiden disfrutar del todo del deporte que practican:

1. Educación y creencias erróneas

Desde pequeños nos han educado en la cultura del esfuerzo. Se nos ha dicho que, trabajando duro, podemos llegar a donde queramos. Que la gente que más éxito tiene es porque es la que más duro ha trabajado para llegar ahí.

Pero el mundo y la vida, por desgracia, no funcionan así…

El trabajo no te dará ningún fruto si no es en la dirección correcta. Todo trabajo en la dirección equivocada te hará alejarte de tu destino. No se trata de hacer más esfuerzo que los demás, sino de hacerlo en el camino correcto.

Esta idea, que también nos han inculcado con campañas de publicidad “No pain, no gain” o “Sin sacrificio no hay victoria”, genera muchísima frustración. Hay miles de ejemplos de personas que trabajan superduro y no consiguen objetivos. Se frustran porque  creen que “la vida les debe algo” por su gran esfuerzo. Pero no. Si algo he aprendido por experiencia es que el universo no te debe nada.

Tener éxito es una mezcla de trabajo duro y suerte. No podemos obviar la segunda.

Ejemplo práctico:

Un deportista que sigue totalmente un plan de entrenamiento. Cada minuto de su vida está dedicado a cumplir el plan de entrenamiento a rajatabla, seguir la dieta o descansar.
Pero el entrenamiento no es el adecuado y los resultados no salen. Él piensa que necesita trabajar aún más duro, y empieza a entrenar en sobreentrenamiento, fatiga crónica y estado de enfermedad. Cada vez con peor rendimiento, y cada vez más frustrado puesto que la única solución que entiende es “trabajar duro”.

2. Educados para tener éxito

Los más jóvenes hemos crecido en una sociedad que nos dice que podemos ser lo que queramos (artículo).

Hace algunas décadas, un niño aspiraba a acabar trabajando como sus padres y estaría feliz y contento si lo conseguía.

Ahora, si un niño quiere ser futbolista, se le dice que va a ser Cristiano Ronaldo. Si quiere ser astronauta se le lleva a California, y si quiere ser ciclista, se cree que va a ser el próximo Valverde.

Hay que dejarles intentarlo, por supuesto, pero también dejarles muy claro que en el 99.9 % de los casos no lo van a conseguir. Y que esto no sería un fracaso suyo, sino lo normal.

Buena parte de la culpa la tiene la cercanía actual de los ídolos a las masas, que hace que los veamos más humanos que nunca, y pensemos que nosotros también vamos a ser como ellos. Ahora todos sentimos tener licencia para “volar” —“y que nadie me corte las alas”.

Caso práctico:

Gracias a los potenciómetros, ya podemos compararnos realmente con nuestros ídolos. Con esta visión de querer ser mejores en todo, mucha gente siente frustración cuando ve que, aun trabajando lo mejor posible, están a una distancia muy grande de los vatios de los profesionales.

 

3. La tiranía de los likes

Las redes sociales nos hacen estar más cerca de nuestros conocidos, pero más lejos de nosotros.

Los seres humanos, socialmente, siempre queremos encajar en el grupo. Para ello, los likes son un refuerzo positivo que nos indica que lo estamos consiguiendo. Cuando este refuerzo se da en grandes cantidades, genera una adicción en las personas. (Artículo)

Por eso estamos viviendo una epidemia de “adictos/as” a los likes y al reconocimiento de los demás.

Ahora tenemos la necesidad de hacer cosas novedosas, ganar competiciones, superar retos y hacer lo imposible por conseguir nuestra dosis semanal de “likes o “enhorabuenas” en Facebook.

En nuestro mundo, Strava se lleva la palma. El “virus Strava” ha convertido lo que era una herramienta superinteresante en una trampa para aquellos que ya tienen el germen de adicción al reconocimiento.

La necesidad diaria de hacer algún “KOM” o rutas largas y velocidades medias altas para conseguir “Kudos” generan mucha ansiedad y la incapacidad de disfrutar del entrenamiento.

Ejemplo práctico:

Hay personas que cada día salen a entrenar fuerte para sacar altas velocidades medias o conseguir KOMs, lo que les hace asumir riesgos en zonas de semáforos para que no les baje la media, sobreentrenar… siendo incapaces de disfrutar del momento. Siempre mirando el Garmin.

4. Foco equivocado

Medimos el éxito erróneamente en comparación con los demás.

A menos que seas Alejandro Valverde, siempre habrá alguien mejor —y peor— que tú. Hay varios motivos que tienes que entender:

  1. No puedes controlar lo que los rivales entrenen, anden o rindan. Pensar así solo te generará frustración.
  2. No partes en igualdad de condiciones. Te guste o no, la genética tiene un peso importantísimo en el rendimiento. Hay gente que casi sin entrenar ya está por encima de 5.5 w/kg en 20’, mientras que otros tenemos que entrenar lo mejor posible para conseguir igualarlos.
  3. El único rival con el que te puedes medir en igualdad de condiciones eres tú mismo. Pon el foco en mejorar tus resultados de años anteriores, en seguir progresando o en mantener el nivel pese a ir ganando edad.

Ganar una carrera no depende de ti, depende de los demás. Según la participación que haya, en una carrera puedes ganar y en otra, con el mismo rendimiento,  quedar el último.

 

5. No olvides lo básico

Cuando llevamos un tiempo metidos en el mundo de la competición, entramos en una espiral en la que solemos olvidar realmente por qué estamos aquí, por qué empezaste a montar en bici y luego a competir.
No lo olvides: montas en bici y compites porque te gusta.

No olvides por qué empezaste

Puede que te guste la sensación de velocidad y el bienestar que sientes después de un buen esfuerzo.

Puede que te guste competir contra los demás —no hay nada de malo en ello, el ser humano es el animal más competitivo del mundo animal y por eso estamos aquí—.

Puede que te guste la sensación de superarte a ti mismo.

Y pueden ser todas las cosas, pero recuerda que si empezaste a competir es por algo. Seguro que no empezaste pensando que ibas a ser ganador del Tour de Francia o algo similar, ni en ganarle a fulanito.

Cuando te metes dentro del mundillo, a veces puedes olvidar estas cosas y entrar en pensamientos negativos como resultados, piques, etc. No olvides nunca tu objetivo inicial: disfrutar.

Soluciones

Perseguir la zanahoria

“La vida es un viaje sin destino. Lo que cuenta es el camino”. Isabel Allende.

Los deportistas perseguimos objetivos, sueños o creencias como un conejo que persigue constantemente una zanahoria.
Necesitamos esta persecución de los objetivos para estar en movimiento, motivados y ser felices.

La vida es como montar bicicleta. para mantener el equilibrio hay que seguir pedaleando. Albert einstein

Si te paras a pensarlo, cuando realmente disfrutamos es durante el proceso de intentar conseguir un objetivo.

Disfrutas incluso del dolor de las series o de privarte en las comidas, porque eso te acerca a tu objetivo final.

Si al final lo consigues genial, tienes dos días de bienestar y vuelves al estado normal. Si no lo consigues, tienes dos días de malestar y vuelves otra vez al estado normal.

El problema que suelo ver es que muchos deportistas o no tienen objetivos, o se marcan unos objetivos demasiado difíciles y a largo plazo.

Marcar objetivos motivadores pero realistas

Objetivos motivadores pero realistas

Para conseguir estar motivados en la persecución de un objetivo, este debe ser motivador pero a tu alcance.

Tan difícil para que sea un reto, pero no tanto como para que sea imposible.

Tan motivador que te haga salir a entrenar un día lluvioso o no comerte esa tarta de chocolate que tanto te apetece.

 

Rendimiento y resultados

En el deporte, es conveniente marcarnos sobre todo objetivos de rendimiento , y no tanto de resultado.

Los objetivos de rendimiento son fácilmente medibles: mejorar tu potencia en diferentes duraciones, disminuir tu porcentaje graso, bajar de X minutos en un puerto, etc.

Los objetivos de resultado son subjetivos y no dependen totalmente de ti, como por ejemplo ganar una carrera o bajar de X tiempo en una marcha. Te pueden frustrar porque, aunque des todo lo que tienes de tu parte, puedes quedarte sin conseguirlos.

Ejemplo de objetivos marcados para un ciclista profesional. En cualquier categoría es importante marcarse estos mismos objetivos adaptados a cada uno.

Plazos

Cuando te marcas un objetivo a largo plazo, lo ves tan lejano que no tienes un estímulo para ponerte ya, desde hoy, a cuidarte o entrenar duro.

Por eso, es conveniente añadir objetivos a corto (1-3 meses) y medio plazo (3-6 meses) que nos vayan acercando a nuestro objetivo final.

Si los objetivos a corto y medio plazo son realistas y alcanzables, podemos permitirnos soñar un poco con los objetivos a largo plazo.

Aprende a interpretar las redes sociales

El drama de internet es que ha promocionado al tonto del pueblo al nivel de portador de la verdad” . Umberto Eco

Deja de seguir a influencers  y personas que te digan que “no sé dónde está el límite”, “lucha o revienta”, “sin sufrimiento no hay victoria”, “si yo puedo tú puedes”, etc. Te dicen lo que quieres oír, pero a la vez te genera frustración porque, como has visto, este afrontamiento casi siempre te va a llevar a la frustración y el fracaso.

Te contaré un secreto: generalmente cuanto más bonita parece tu vida en Internet, peor es en realidad.

Empieza a utilizar con más frecuencia el botón “dejar de seguir” o “bloquear”, con cualquier persona que te genere ansiedad o frustración, que quiera compararse contigo o esté pendiente de tus resultados.

Aprende a fracasar

“Cada fracaso le enseña al hombre algo que necesitaba aprender”. Charles Dickens

Uno de los motivos por los que puedes estar agobiado o frustrado es porque tienes miedo a fracasar en la consecución de tus objetivos. Ya desde pequeños nos han enseñado que equivocarse es malo. “Mejor no lo intentes, por si acaso”… Pero ¿acaso es malo?

Curiosamente, el ensayo y error es considerado el mejor método de aprendizaje. Realizas algo, te equivocas, aprendes y no lo vuelves a hacer. Siempre y cuando aprendas tras cada fracaso, estos te harán más fuerte y más sabio. Así, empieza a verlo como algo positivo a la larga.

Deja de tener miedo a que te critiquen por tu fracaso. Aquí podríamos adaptar la frase atribuida a Jesucristo: el que no se haya equivocado nunca, que lance la primera crítica.

Acepta tus circunstancias

“Yo soy yo y mis circunstancias. Y si no las salvo a ellas, no me salvo yo”. José Ortega y Gasset

No eres perfecto, y tu vida seguramente tampoco. Ni la mía. Ni la de Cristiano Ronaldo. Ni la de Contador. No lo veas como un fracaso, es lo normal.

Acepta que no puedes llegar a todo. Estoy convencido de que tienes características extraordinarias que poca gente más puede igualar, y otras no tan buenas. No te centres solo en lo que te falta para ser perfecto.

Por ejemplo: quizá si fueses más resistente dando pedales, serías más tonto pensando. Nadie es perfecto en todos los campos.

Entrenador-profesor

Por último pero no menos importante.

Estoy firmemente convencido de que un buen entrenador te hará estar más motivado y disfrutar del entrenamiento y la competición, y viceversa. Porque lo he visto personalmente en muchísimos deportistas.

Un entrenador que te ayude debe actuar también como un profesor, como un psicólogo, como un confidente.

En esta tabla vamos a ver, de forma exagerada, las diferencias que habría entre un entrenador-psicólogo (el que queremos ser) frente al “preparador físico” (el que más abunda). Por supuesto, normalmente nadie está en estos extremos y suele estar en un punto intermedio entre ambos.

 

Ya casi hemos acabado, ahora viene lo más interesante: cuéntanos tu opinión. ¿Te resulta fácil mantener la motivación? ¿Crees que tiene sentido lo aquí expuesto o tu enfoque es diferente?

No te cortes, aquí puede haber tantas opiniones como personas, y todas igualmente válidas. Déjanos tus vivencias y esperemos que entre todos podamos acabar siendo un poquito más sabios.

Si te ha sido útil el artículo, te pido un favor a cambio: COMPÁRTELO.
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Autor: Manuel Sola Arjona

Comentarios
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Periodización del entrenamiento de una temporada en ciclismo: teoría y casos prácticos. – MSA TRAINING | Planes de entrenamiento | Planes nutricionales | Antropometria

[…] diferente que será la que más se ajuste a él. Además, como veremos en futuros artículos, las percepciones mentales y el estado psicobiológico del deportista en cada momento afectará a cómo puede tolerar y […]

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